En defensa del paraíso
La manera en que habitamos la tierra
Las raíces de las lenguas vivas, no aquellas que se hablan, sino las que se construyen desde ser pequeñas semillas y van sacando raíces y raíces.
Por ello las lenguas ancestrales, son tan ricas que son inconmensurables. Ahí todo está unido en un todo, lo que se nos ha separado en tantos y tantos temas: filosofía, ciencia, psicología, matemáticas, mística.
Al contrario de las filosofías europeas, por ejemplo la idealista, de la que se nutre nuestra escuela, y la adoptamos sin entenderla, surge de la batalla, en ella se constituye en un modelo de habitar la tierra, así que es una necesidad por ejemplo para enfrentar al imperio británico, para tomar una posición militar en la que se consolida las ideas acerca de la producción, el trabajo, su ética o su estética.
En contraposición los mapuches, son un pueblo que dentro de su lengua construye otra manera de ser, estos lo construyen en torno a la tierra. Su palabra hombre nos dice que somos un pedacito de cielo contenido en un cuerpo. Y con esto una idea del hombre contemplado dentro de la tierra. Transformando el alma en espíritu, para llegar a un nivel más alto de conciencia.
Una idea altruista, de preservación. Un hombre con ideales, y con una educación especial, con relación a la tierra. Vivir con respecto al orden natural
¿Qué tan distinto es esto de otros pueblos?, uno de los más importantes es el pueblo judío, que además conserva su lengua porque ahí está contenido sus creencias y prácticas. Está constituido por crear mundos mentales. Estos no construyeron grandes monumentos, no estructuraron grandes inventos, ni por librar grandes guerras o conquistar grandes territorios.
Además de tener otra manera de resistir, desde la razón, las creencias, los mundos posibles.
Los habitantes de Abya Yala, pensamos de la manera en que se nos a “implantado”, pero en realidad nuestro desconocimiento acerca de lo que esta detrás de tales costumbres, creencias, e ideas, realmente nos pertenecen.
Las lenguas ancestrales nos darían el camino para comprendernos a nosotros, desde nuestra manera de ver el mundo, de contemplar la realidad, de actuar. Nos confrontaría y ampliaría nuestras fronteras de comprender o sentir el mundo. Es el aire que falta y por el cual nos sentimos ahogados.
Respirando un idioma conformado de tantos fragmentos y de los cuales en la raíz de las lenguas vivas de dónde proviene gira en sentido contrario, huérfanas, porque los pueblos fueron borrados, y por ello, el árabe que es parte fundamental en esta lengua fue borrada y, por tanto, es una lengua huérfana. Del mimo modo el ladino, los celtas con su vasco.
Por ello aprender una lengua con vida lo conecta con todo, es una manera de pensar y vivir. Pues a ella se liga a una manera de percibir la vida de una manera completamente explosiva. Pensando en la percepción como subjetiva en el que la palabra llega y se integra con todos los sentidos, el cuerpo vibra en todos los aspectos, se configuran olores, sabores, colores, visiones.